De la Redacción. Periódico La Jornada. Viernes 23 de agosto de 2013, p. 29

 

En un editorial, el diario The Washington Post aseguró que la mejor opción para México es privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex) y que ésta compita con empresas extranjeras eficientes, así como reducir la dependencia del Estado a los ingresos del petróleo. Sostiene que ello dispararía la productividad y el crecimiento económico, pero significaría una ambiciosa restructuración que parece estar más allá de la imaginación de los reformistas.

Expone que Pemex es uno de los mayores productores de petróleo del mundo, pero que su burocracia es impenetrable, que el líder de su sindicato vive de manera extravagante y que casi 80 por ciento de los mexicanos asocian a la paraestatal con corrupción. Aunque el diario recomienda la privatización de la paraestatal, advierte que el control nacional sobre los recursos petrolíferos es tan sacrosanto en México que no está claro si el gobierno permitirá que eso suceda.

WASHINGTON, (proceso.com.mx).- El diario estadunidense The Washington Post aconseja la “privatización de Pemex” como la mejor opción para sacar a la paraestatal de su deuda de 60 mil millones de dólares.

“La mejor opción para los líderes (políticos) de México es abrir el negocio petrolero, reducir la dependencia en las ganancias petroleras y privatizar Pemex”, sentencia The Washington Post en uno de sus editoriales de este jueves.

Titulado: “En México la gran petrolera necesita gran ayuda”, el editorial del periódico más importante e influyente de la capital estadunidense asegura que, con la privatización, Pemex estaría obligado a competir con empresas extranjeras más agiles, sujetas a reglas perfectamente establecidas y un sistema tributario justo.

Sin abordar de manera directa su rechazo a la propuesta de reforma energética que presentó la semana pasada el presidente Enrique Peña Nieto, el Washington Post enlista una serie de situaciones negativas que traería para México el establecimiento de contratos de utilidad compartida.

“Las compañías extranjeras pueden proveer la tecnología y el conocimiento de cómo hacer las cosas y el capital necesario para los proyectos de Pemex en la exploración y explotación de las aguas profundas y de las formaciones de la roca lutita (de la que se obtiene gas y petróleo Shale)”, destaca el editorial del diario capitalino.

Añade: “Al mismo tiempo Pemex puede intentar ser una empresa más eficiente y tecnológicamente actualizada; mientras que el gobierno intentará determinar cómo permitir que la compañía mantenga sus ganancias para poder hacer inversiones a futuro”.

Otro de los beneficios que la privatización daría a Pemex, según el rotativo, sería acabar con la corrupción en la dirigencia y estructura del Sindicato Nacional de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

“La burocracia de Pemex es impenetrable, el líder del sindicato (Carlos Romero Deschamps) goza de un estilo de vida extravagante, y de acuerdo con el resultado de una encuesta reciente, 80 por ciento de los mexicanos asocia a la paraestatal con la corrupción”, advierte el editorial.

En términos generales, la prensa estadunidense considera insuficiente a la propuesta de reforma energética de Peña Nieto.

En varios reportajes y editoriales, los periódicos más importantes de Estados Unidos como The Wall Street Journal, The New York Times y The Washington Post  describen a Pemex como una empresa plagada de deudas, con una infraestructura caduca, a lo que se suma el hecho de la decadencia de las reservas de petróleo.

“México podría sufrir la humillación de convertirse en un importador neto de combustible”, advierte el Washington Post.

El editorial reconoce como obstáculo a la privatización al nacionalismo que priva entre la sociedad mexicana en términos de la apertura de Pemex al capital privado, así como la que gira alrededor de concretar reformas constitucionales

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